jueves, agosto 25, 2005

CUERPO COMO OREJA...IMPREGNADA

Oreja impregnada, penetrada...no cortada como la de Van-Gogh, porque su oreja se desgarró rompiendo el cuadro de su cuerpo.
Oreja impregnada, penetrada y desdibujada...una gran oreja como cuadro del cuerpo que sostiene-sostenido...suspendido sobre un colchón (de aire) de múltiples sentidos y sin-sentidos, que juegan la presencia-ausencia del fort-da que hace advenir algo nuevo que no es ni fort ni da, ni ausencia ni presencia, ni mamá ni bebé, ni familia nuclear cristiana..., etc. etc. Un "Entre" ("transicional", sin transición a...?), borde donde algo se sustrae a la mirada (occidentalizante-macdonaldisante), entre de producción donde se "hacen" los cuerpos, más que penetrarlos, más que relaciones de poder que penetran los cuerpos, relaciones de poder (donde hay jerarquías, sí...sin miedo a la palabra que no tiene porqué ser despótica) que hacen cuerpo y, por ende, producen historia... Cuerpo como historia...de huellas, agujeros, impregnaciones que nos sostienen-suspenden con otros cuerpos suspendidos o quizás también con los caídos.
Probablemente es ahí donde trabajamos...en y con el Entre, en y con las impregnaciones, justo en el lugar-no lugar donde algo muere para hacer advenir, donde algo se olvida para poder recordar y de eso se trata el que-hacer de la historia haciendo cuerpo.

Silvina.
Marzo 2005.

(Este texto fue presentado en el seminario “Coordinación, Cuerpo e Intervención”)> Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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